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24 PERIODISTAS MUERTOS EN EL 2000 POR EJERCER SU PROFESIÓN


Nueva York, 4 de enero de 2001 -- De los 24 periodistas muertos por ejercer su profesión en el 2000, según el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), por lo menos 16 fueron asesinados, en su mayoría en países donde los asesinos han aprendido que pueden asesinar a los periodistas con impunidad. La cifra es menor a la de 1999, cuando el CPJ halló que 34 periodistas murieron por desempeñar su labor, 10 de ellos en Sierra Leona, nación desgarrada por la guerra.

Al anunciar la relación anual de periodistas muertos por desempeñar su labor, la directora ejecutiva del CPJ Ann Cooper destacó que aunque la mayoría de las muertes ocurrieron en países agobiados por la guerra o conflictos internos, «la mayoría no murió en fuego cruzado, sino que fueron blanco deliberado de atentados debido a lo que reportaban». Otros periodistas cuyas muertes fueron documentadas por el CPJ al parecer fueron señalados mientras cubrían manifestaciones, o cayeron en operativos militares o emboscadas mientras realizaban tareas reporteriles.

Colombia: no cesan las muertes

En Colombia, país desgarrado por una guerra civil que lleva casi cuatro décadas, el CPJ documentó los casos de tres periodistas asesinados en el 2000 por desempeñar su labor, todos baleados por pistoleros. El CPJ continúa investigando los casos de otros cuatro periodistas en Colombia cuyas muertes pueden haber estado vinculadas con el ejercicio de su profesión. En ninguno de los casos hubo arrestos. En la década pasada, 34 periodistas colombianos fueron muertos por su quehacer periodístico.

En Rusia, otro país donde rara vez son llevados a la justicia los que matan a periodistas, tres periodistas fueron ultimados en el 2000: uno, muerto a balazos tras ser secuestrado por guerrilleros chechenios; otro, asesinado a golpes frente su apartamento en Moscú, al parecer debido a lo que publicó el diario para el que trabajaba; y el tercero, muerto en Chechenia mientras viajaba en un vehículo que estalló por una bomba.

El conflicto actual de Sierra Leona también cobró la vida de tres periodistas en el 2000: un reportero local en Freetown, y dos periodistas de agencias de noticias internacionales que quedaron atrapados en una emboscada rebelde. El año anterior, Sierra Leona se ganó la triste notoriedad de ser el país donde más periodistas perdieron la vida; 10 murieron ahí en 1999, la mayoría de ellos perseguidos y eliminados por fuerzas rebeldes irritadas por los reportajes de los periodistas sobre violaciones de derechos humanos.

Además de los 24 casos detallados en su informe, el CPJ continúa investigando la muerte de otros 20 periodistas en circunstancias que parecen indicar que fueron ultimados debido a su labor periodística.

El CPJ también teme que un periodista desaparecido, el camarógrafo de la televisión de Belarus Dmitry Zavadsky, haya sido asesinado en el 2000. Zavadsky desapareció en el aeropuerto de Minsk el 7 de julio. Una investigación oficial, realizada en secreto, parece haberse estancado. (Para más información sobre Zavadsky, ir a protesta.)

Aunque las guerras y los conflictos internos hacen del periodismo una profesión peligrosa, la impunidad multiplica ese riesgo, señaló Cooper. «Si quienes desean silenciar a la prensa saben que no serán llamados a responder por sus actos, cometerán asesinatos y saldrán impunes», añadió. En algunos casos, como los de Georgy Gongadze en Ucrania y Carlos Cardoso en Mozambique, las manifestaciones de protesta y la presión pública para que se lleven a cabo investigaciones constituyen un paso alentador hacia la imposición de justicia. Sin embargo, aún en casos tan divulgados, destaca Cooper, «las organizaciones defensoras de la libertad de prensa deben mantener la presión para que se haga justicia, de manera que todos los periodistas puedan ejercer su trabajo sin temor a represalias».

A continuación se ofrece un breve resumen de las circunstancias en torno a cada una de las muertes de los periodistas que perdieron la vida el año pasado por su desempeñar su labor en las Américas. Información más detallada sobre cada caso está disponible en la página de Internet del CPJ, junto con los informes de los casos de los 20 periodistas cuyas muertes siguen bajo investigación por parte del CPJ. (Favor de ir a www.cpj.org y hacer clic en «Journalists Killed in 2000».)

Periodistas asesinados en las Américas en el 2000 por ejercer su profesión

BRASIL: 1

Zezinho Cazuza, Rádio Xingó FM, 13 de marzo, Canindé de São Francisco

Cazuza, periodista de la emisora local Rádio Xingó FM en la ciudad de Canindé de São Francisco, murió baleado al salir de una fiesta. Cazuza había acusado varias veces al alcalde, Genivaldo Galindo da Silva, de corrupción. La revista ISTOé informó que Galindo había amenazado públicamente con asesinar al periodista. Dos días después, la policía arrestó a un hombre que dijo que el alcalde le había pagado 1500 dólares estadounidenses por matar a Cazuza.

COLOMBIA: 3

Juan Camilo Restrepo Guerra, Radio Galaxia Estéreo, 31 de octubre, Sevilla

Restrepo, de 26 años de edad y director de una radio comunitaria, murió baleado por un presunto paramilitar ultraderechista. Investigadores del gobierno dijeron al CPJ que el periodista al parecer fue asesinado en represalia por sus agudas críticas al gobierno local. El hermano de Restrepo, quien fue testigo del crimen, se ha escondido. Una fuente local se negó a dar información sobre los asesinos, afirmando que eso «equivaldría a firmar mi propia sentencia de muerte». Nadie ha sido arrestado.

Gustavo Rafael Ruiz Cantillo, Radio Galeón, 15 de noviembre, Pivijay

Ruiz, corresponsal de la emisora regional Radio Galeón, murió baleado por dos pistoleros cuando cruzaba la plaza del mercado de Pivijay. Sus colegas dijeron que los asesinos eran miembros de una banda paramilitar ultraderechista financiada por «gente rica de la zona». Según una fuente, unos pandilleros le habían dicho a Ruiz, quien cubría política, policiales y noticias generales, que «más le vale dejar ese trabajo de bocón». Nadie ha sido arrestado.

Alfredo Abad López, La Voz de la Selva, 13 de diciembre, Florencia

Abad, de 36 años y director de la emisora local La Voz de la Selva, murió baleado por dos presuntos paramilitares en motocicleta, cuando se despedía de su esposa frente a su casa. Recientemente Florencia se ha convertido en baluarte de fuerzas paramilitares anticomunistas vinculadas a las Autodefensas Unidas de Colombia, dirigidas por Carlos Castaño. Nadie ha sido arrestado.

GUATEMALA: 1

Roberto Martínez, Prensa Libre, 27 de abril, Ciudad de Guatemala

Martínez, de 37 años de edad y fotógrafo del diario de Ciudad de Guatemala Prensa Libre, murió baleado cuando guardias de seguridad privada dispararon contra una multitud que protagonizaba disturbios en protesta por el alza en los pasajes de autobús. Una mujer que se hallaba cerca de Martínez también fue alcanzada por las balas y varias personas resultaron heridas, entre ellas dos periodistas. Al momento del ataque, Martínez y sus colegas llevaban cámaras y otros equipos profesionales que los identificaban claramente como periodistas.

HAITI: 1

Jean Léopold Dominique, Radio Haïti Inter, 3 de abril, Puerto Príncipe

Dominique, de 69 años de edad, propietario y director de Radio Haïti Inter, murió baleado en la madrugada del 3 de abril cuando llegaba al trabajo para presentar el noticiero matutino. El guardia de seguridad de la emisora también fue asesinado. Dominique era el periodista político más importante de Haití y un veterano activista en favor de la libertad de expresión.

URUGUAY: 1

Julio César Da Rosa, Radio del Centro, 24 de febrero, Baltasar Brum

Da Rosa, propietario y director de la emisora independiente Radio del Centro, fue asesinado por el ex funcionario local Carmelo Nery Colombo, quien disparó contra el periodista y luego se pegó un tiro. El ataque fue al parecer provocado porque Da Rosa insinuó en el aire que Colombo carecía de condiciones para ejercer un cargo público.

Documentando las muertes

El equipo de investigación del CPJ sigue estrictos lineamientos para determinar si un periodista fue asesinado en el desempeño de sus actividades reporteriles o como consecuencia directa de su quehacer periodístico. Al publicar y denunciar estas muertes, el CPJ intenta cambiar las condiciones que fomentan la violencia contra los periodistas. La cifra de muertes recopilada por el CPJ cada año es una de las cifras más citadas como indicador de la situación de la libertad de prensa en el mundo.

Para más información sobre los periodistas que perdieron la vida en el 2000, y sobre el trabajo del CPJ, incluyendo información sobre ataques contra periodistas en distintas partes del mundo, visitar la página de Internet del CPJ (www.cpj.org) o llamar al 212-465-9344 ext. 105.


El CPJ es una organización independiente y sin fines de lucro con sede en Nueva York, y se dedica a la defensa de la libertad de prensa en todo el mundo.

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