Irak es el país más mortífero para la prensa por sexto año consecutivo

Nueva York, 18 de diciembre de 2008–Por sexto año consecutivo, Irak fue el país más mortífero para la prensa en el mundo, según un análisis de fin de año del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés). Las 11 muertes documentadas en Irak a lo largo de 2008, un número marcadamente inferior al de años anteriores, siguen figurando entre las cifras anuales más altas en la historia del CPJ.

El CPJ encontró que mundialmente un total de 41 periodistas cayeron por su labor en 2008, en comparación a 65 el año pasado. El CPJ continúa investigando las muertes de otros 22 periodistas para determinar si están vinculadas a su trabajo profesional.


La disminución en el número de periodistas caídos en todo el mundo puede atribuirse en gran parte a Irak, dónde las muertes bajaron de un récord de 32 muertes tanto en 2006 como en 2007. El menor número de muertes coincide con una mejoría general en las condiciones de seguridad en Irak, periodistas indicaron al CPJ.


Durante entrevistas con el CPJ, periodistas y analistas destacaron una variedad de factores: el aumento en tropas estadounidenses desde 2007; el rechazo de líderes tribales sunitas a la red al-Qaeda y otros combatientes extranjeros en la provincia de Anbar y otros lugares en el occidente de Irak; un alto el fuego declarado por el clérigo chiíta independiente Moqtada al-Sadr contra las fuerzas de la coalición lideradas por Estados Unidos; y la consolidación del control sectario de vecindarios. La presencia menos numerosa de los medios occidentales también contribuyó a la disminución de muertes en Irak, periodistas indicaron al CPJ.


Todos los periodistas caídos en 2008 eran iraquíes trabajando para medios locales. Las víctimas incluyen a Shihab al-Tamimi, director del Sindicato de periodistas iraquíes, quien murió a causa de heridas recibidas durante un atentado en Bagdad. Soran Mama Hama, un reportero de la revista Lvin, fue abaleado frente a su casa después de haber informado sobre prostitución y corrupción en Kirkuk.

 

Dos trabajadores de prensa también murieron en Irak durante el año. Desde el principio de la guerra en marzo de 2003, 136 periodistas y 53 trabajadores de medios han caído en Irak, convirtiendo a este conflicto en el más mortífero para la prensa en la historia reciente.

 

El número de muertes de 2008 refleja un cambio en los puntos más conflictivos alrededor del mundo, al registrarse un alto número de muertes en zonas agitadas de Asia y el Cáucaso. Conflictos en PakistánAfganistánIndia y Sri Lanka cobraron juntos las vidas de 13 periodistas, según el CPJ. Abdul Samad Rohani, corresponsal para la BBC y la agencia de noticias afgana Pajhwok, fue asesinado en la provincia afgana de Helmand, en una zona peligrosa en la frontera con Pakistán, después de informar sobre el narcotráfico local.

Tres reporteros cayeron cubriendo conflictos civiles en Tailandia. Otros tres murieron en tan solo cinco días mientras cubrían el conflicto entre fuerzas georgianas, rusas y locales por control de la polémica región de Ossetia del Sur. Stan Storimans, un camarógrafo para la estación de televisión holandesa RTL Nieuws, murió durante el bombardeo de Gori, una ciudad al centro de Georgia.

 

Más del 90 por ciento de los reporteros caídos por su trabajo eran periodistas locales quienes  cumplían con su labor informativa para medios locales, regionales e internacionales. Entre ellos figuraba Nasteh Dahir Farah, un periodista de Somalia, quien trabajaba para varios medios locales e internacionales y fue asesinado a balazos por insurgentes en la ciudad portuaria de Kismayo.

 

El asesinato continúa siendo el principal motivo de muertes relacionadas directamente con el trabajo: veintiocho del total de los periodistas caídos en 2008 fueron blanco de ataques. Ivo Pukanic, propietario de Nacional, un  riguroso semanario político croata, fue asesinado al explotar una bomba debajo de su vehículo. El director de marketing de la publicación, Niko Franjic, también murió en el ataque.

 

Dos periodistas radiales de las Filipinas, Dennis Cuesta y Martin Roxas, fueron asesinados en 2008 luego de informar sobre temas controvertidos en sus regiones. Las investigaciones del CPJ en 17 años muestran que las Filipinas y Rusia figuran entre los países con mayor número de periodistas caídos en cumplimiento de su labor, y entre los peores en resolver los asesinatos.

 

En Rusia se registraron dos casos de periodistas caídos por su trabajo. Una de las víctimas fue Magomed Yevloyev, propietario del popular sitio Web de noticias Ingushetiya, quien fue baleado en la cabeza cuando estaba siendo custodiado por la policía. El CPJ ha lanzado una campaña internacional en procura de justicia en los casos de periodistas asesinados, con particular énfasis en las Filipinas y Rusia.

 

Siete periodistas cayeron como consecuencia de situaciones de combate. Fadel Shana, camarógrafo de la agencia Reuters, cayó abatido por el proyectil de un taque israelí cuando se encontraba filmando en la franja de Gaza. El tanque disparó sobre Shana, causando su muerte y la de otros ocho transeúntes, a pesar de que el camarógrafo estaba vistiendo una campera identificada con el logo de prensa y había descendido de un vehículo marcado con la palabra “TV”. Los militares israelíes señalaron que la tripulación del tanque actuó en forma apropiada.

 

Seis periodistas cayeron por cubrir tareas peligrosas como disturbios sociales y protestas callejeras. Entre las víctimas figura Javed Ahmed Mir, un camarógrafo indio quien resultó baleado por fuerzas de seguridad cuando se preparaba a cubrir una protesta en Srinagar.

 

En México, un periodista cayó en represalia directa por su trabajo, según el CPJ. Individuos armados dispararon contra Alejandro Zenón Fonseca Estrada, un conductor de radio quien dirigía una campaña contra el crimen, en la calle principal de Villahermosa, la capital del estado de Tabasco. Otros cuatro periodistas mexicanos cayeron bajo circunstancias aún no esclarecidas en 2008; el CPJ continúa investigando esos casos. Además, las investigaciones del CPJ muestran que al menos siete periodistas mexicanos han desaparecido desde 2005. México sigue siendo uno de los países más peligrosos para la prensa en América Latina.

 

Bolivia y Camboya también figuran en la lista de países con periodistas caídos por su labor este año.

 

El CPJ, fundado en 1981, compila y analiza las muertes de periodistas cada año. El plantel del CPJ aplica un criterio estricto para cada caso en la lista anual de periodistas caídos; los investigadores indagan independientemente y verifican las circunstancias detrás de cada asesinato. El CPJ considera un caso relacionado con su trabajo sólo cuando su plantel tiene certeza razonable que un periodista cayó en represalia directa por su trabajo; en fuego cruzado, o cumpliendo una tarea de riesgo.

 

Si el motivo aún no es claro, pero existe posibilidad que un periodista haya caído en relación directa con su trabajo, el CPJ clasifica el caso como “no confirmado” y continúa investigando. La lista del CPJ no incluye periodistas que murieron por enfermedades o en accidentes–como en una colisión vehicular o accidente aéreo– a menos que el accidente haya sido ocasionado por una acción hostil. Otras organizaciones de prensa que utilizan criterios diferentes registran números de periodistas caídos más altos que los del CPJ.

 

Una lista de los periodistas caídos por su trabajo en 2008, con una cápsula informativa para cada caso, está disponible en el sitio Web del CPJ. Además hay cápsulas informativas de cada uno de los casos no confirmados que el CPJ sigue investigando y cápsulas sobre los trabajadores de medios caídos. Una lista final de periodistas caídos por su labor será difundida a comienzos de enero.