Cartas   |   Colombia

Instan a Uribe a retractarse sobre acusaciones a periodistas

Nueva York, 11 de octubre del 2007

Señor Álvaro Uribe Vélez
Presidente de la República de Colombia
Casa de Nariño
Bogotá D.C., Colombia

Por fax: 011-571-337-5890
Estimado Sr. Presidente:

Nos oponemos enérgicamente a sus recientes acusaciones en contra de dos importantes periodistas. Sus comentarios estridentes y personales dieron como resultado múltiples amenazas de muerte en contra ambos periodistas y provocó el exilio de uno de ellos. El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés) considera que su intolerancia hacia la crítica en los medios de comunicación socava su compromiso con la libertad de expresión.

En la mañana del martes, usted solicitó a la presentadora del programa de noticias matutino de la estación de radio La FM que llamara al reconocido periodista Daniel Coronell, director de noticias de Canal Uno y columnista de la revista Semana. Usted señaló que quería refutar información de la última columna del periodista en Semana dónde Coronell menciona recientes acusaciones hechas por Virginia Vallejo, amante del difunto narcotraficante Pablo Escobar, en su nuevo libro Amando a Pablo, odiando a Escobar.

Después de negar con vigor haber tenido vínculos con Escobar, usted entabló una áspera discusión de una hora al aire con Coronell. Usted calificó al periodista de cobarde, mentiroso, canalla y difamador profesional. Aunque reconocemos su derecho a estar en desacuerdo con sus críticos, consideramos que su reacción fue irresponsable e imprudente. Nos preocupa su retórica agresiva y su costumbre de desacreditar a los reporteros que presentan puntos de vista críticos.

Usted está conciente, sin duda alguna, que en el ambiente polarizado que vive Colombia, sus comentarios pueden animar a quienes utilizan violencia o amenazas de violencia para reprimir el trabajo de la prensa. Efectivamente, horas después de sus acusaciones en contra de Coronell, Canal Uno recibió una amenaza de muerte por correo electrónico. “Se le había advertido que la próxima vez que se metiera con el jefe se pondría su propia lapida,” indicó el mensaje. “Todo el que arremeta en contra de nuestro presidente firmará su muerte.”

Nos gustaría recordarle que Coronell regresó recientemente a Colombia luego de más de un año en el exilio. Tras recibir amenazas contra él y su familia, Coronell aceptó una beca de un año para estudiar en la Universidad estadounidense de Stanford y abandonó Colombia en el 2005. El periodista había descubierto que los mensajes amenazantes provenían de una computadora en la mansión del ex congresista Carlos Náder Simmonds, alguien con quien usted ha mantenido una relación personal y quien había sido condenado por narcotráfico en Estados Unidos. La investigación sobre las amenazas no arrojó ningún progreso evidente. Es responsabilidad del gobierno colombiano asegurar que la gente que viola la ley por medio de amenazas sea enjuiciada sin demoras.  

Otro conocido periodista colombiano, el corresponsal del diario El Nuevo Herald de Miami, Gonzalo Guillén, se vio obligado a abandonar su hogar en Bogotá esta semana luego de recibir más de 20 amenazas de muerte tras comentarios que usted efectuó en dos radios nacionales. Usted acusó a Guillén de colaborar con Vallejo en la redacción del libro, y sostuvo que el periodista es un difamador. Guillén ha desmentido categóricamente sus acusaciones.

Colombia sigue siendo uno de los países más peligrosos del mundo para la prensa. En los últimos 16 años, 39 periodistas han caído en cumplimiento de su trabajo informativo en Colombia—el tercer número más alto para cualquier país en ese lapso. Su gobierno ha fracasado en su tarea de proteger a los periodistas que han sido blanco de los distintos grupos ilegales armados en una guerra civil que lleva más de 40 años. Esta situación ha perpetuado un clima de impunidad que deja a los periodistas colombianos vulnerables a ataques e intimidación.

En una reunión con una delegación del CPJ en marzo del 2006, usted respaldó el trabajo de los periodistas que informan sobre corrupción, al enfatizar que cualquier funcionario que interfiera con el trabajo de la prensa “está cometiendo un crimen contra la democracia, y eso es gravísimo”. Creemos firmemente que su intolerancia hacia la crítica en la prensa socava su anterior compromiso, contribuye al clima de temor que enfrentan los medios en Colombia y representa un golpe para la democracia en su país.

Sus acusaciones sin fundamento han puesto en peligro la vida de estos dos periodistas. Lo exhortamos como presidente a que se retracte públicamente de los recientes comentarios sobre estos dos periodistas, a que respete el disenso en los medios y a abstenerse de atacar públicamente a reporteros que presentan puntos de vista críticos.

Gracias por su atención a estos temas urgentes. Esperemos su respuesta.

Atentamente,

Joel Simon
Director Ejecutivo


Sincerely,

Joel Simon
Executive Director


Publicado

Al igual que este artículo? Apoya nuestro trabajo