Venezuela

La censura digital decretada por Maduro suprime las noticias sobre la crisis venezolana

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Un reportero gráfico trabaja en una habitación de un hotel en Caracas durante el tercer día de un apagón masivo. Junto con los cortes de energía, los periodistas deben navegar por los apagones de internet impuestos mientras el gobierno de Nicolás Maduro intenta silenciar las noticias sobre la oposición.  (AFP/Juan Barreto)

Por John Otis, corresponsal del CPJ para la región andina

Una de las noticias más importantes del mundo el 4 de marzo fue el audaz regreso a Venezuela del líder opositor y autoproclamado presidente interino Juan Guaidó, quien enfrenta la posibilidad de arresto por parte del régimen autoritario de Nicolás Maduro. Sin embargo, la mayoría de los venezolanos no pudieron seguir en los medios el regreso de Guaidó al país.

La mayoría de los canales y las radioemisoras de Venezuela, que son controlados por el Gobierno, ignoraron a Guaidó. Por otro lado, la organización defensora de los derechos digitales Netblocks, con sede en Londres, informó que el proveedor estatal de servicio de Internet, dominante en Venezuela, había bloqueado temporalmente Twitter, sitios de streaming como YouTube y Soundcloud, y numerosos sitios web que se encuentran entre las únicas fuentes noticiosas independientes.

Como consecuencia, la cobertura informativa de la llegada de Guaidó al aeropuerto internacional de Caracas, su subida a un vehículo para saludar a los partidarios que se agrupaban a ambos lados de la carretera, y su ardiente discurso en una plaza de Caracas fueron mayormente censurados.

"Fue muy preciso", declaró al CPJ Andrés Azpúrua, director de Venezuela Inteligente, organización local que vigila la censura de la Internet. "Se podía ver cómo Guaidó comenzaba a hablar y los sitios web eran bloqueados casi inmediatamente".

Aunque el Gobierno venezolano ha interferido esporádicamente la Internet desde 2007, los activistas de Internet sostienen que la censura digital se ha incrementado dramáticamente desde enero, cuando Guaidó se autojuramentó y fue reconocido como legítimo presidente de la nación por Estados Unidos y otros 50 países.

Los sitios web y los usuarios de Internet con frecuencia descubren técnicas para evadir los bloqueos impuestos por el Gobierno. No obstante, analistas declararon al CPJ que la censura en combinación con una deficiente infraestructura --que incluye los frecuentes apagones y una de las velocidades de Internet más lentas del continente-- significa que cada vez es más difícil que los periodistas puedan ejercer la profesión y que los venezolanos sigan informados. Otro problema, en un contexto de descalabro económico y desplome de la moneda venezolana, es el costo. Aunque los servicios telefónicos fijos y móviles pueden tener un costo promedio de unos pocos dólares estadounidenses al mes, el salario mínimo mensual en Venezuela se ha reducido hasta llegar a aproximadamente USD 6,00, expresó Azpúrua.

El efecto ha sido la caída en el acceso a Internet mediante dispositivos móviles y dispositivos conectados a línea fija en Venezuela, constató un estudio publicado en 2018 por Freedom House.

Todo ello fortalece al régimen de Maduro, según Iria Puyosa, consultora independiente venezolana sobre el acceso a Internet. Maduro utiliza con frecuencia los canales de TV y las radioemisoras estatales, mientras que, indicó Puyosa, los líderes opositores dependen casi exclusivamente de la Internet para transmitir noticias e información sobre los próximos actos y manifestaciones oficialistas.

"El Gobierno se nutre de la desconexión porque ésta dificulta que la oposición movilice a la gente", declaró Puyosa al CPJ.

En un informe publicado este mes, el Instituto Prensa y Sociedad Venezuela (IPYS Venezuela), con sede en Caracas, precisó que, en lo que va de año, 25 sitios web han resultado bloqueados durante eventos de interés público, como el concierto de ayuda a Venezuela celebrado el mes pasado en el lado colombiano de la frontera e iniciativas de líderes opositores para trasladar ayuda humanitaria al país.

Entre los dominios bloqueados se encuentran sitios noticiosos independientes con muchos lectores como Efecto Cocuyo, El Pitazo y Caraota Digital, así como YouTube e Instagram.

"La mayoría de los sitios web con cualquier cosa valiosa para leer, son bloqueados", declaró Azpúrua. "La cobertura en directo de cualquier cosa que tenga valor noticioso es censurada".

El informe de IPYS Venezuela afirmó que Conatel, el organismo estatal regulador de las telecomunicaciones, había ordenado los bloqueos, que por lo general luego son implementados por Cantv, el proveedor de servicio de Internet estatal que controla el 80 % del mercado venezolano. El informe agregó que Conatel también les ordenaba a proveedores de servicio de Internet privados, como Movistar, Digitel e Inter, bloquear sitios web y servicios de streaming. Incumplir las órdenes podría traer como consecuencia la aplicación de cuantiosas multas o la pérdida de las concesiones de operación, señaló Azpúrua.

Luis Carlos Díaz, periodista venezolano y activista de Internet que fue detenido brevemente la semana pasada, declaró al CPJ que los bloqueos digitales eran arbitrarios y a menudo se llevaban a cabo a pedido de un funcionario de Gobierno y no por medio de la vía judicial.

Ni Cantv, ni Conatel ni el Ministerio de Comunicación respondieron a las llamadas efectuadas por el CPJ para obtener una declaración.

Ha habido otras formas de interferencia estatal. Desde enero, el Gobierno ha bloqueado la red encriptada Tor, que les permite a los usuarios navegar la Web de manera anónima y evadir la censura, indicó Azpúrua.

El sitio web de periodismo investigativo Armando.Info, debido a los ataques de denegación digital de servicio (digital denial of service, DDoS) realizados contra su servidor en los últimos meses, ha sido desconectado reiteradamente de la Internet. El informe de IPYS Venezuela indicó que los ataques pueden haberse originado en Rusia y que, durante un período de una hora el 3 de marzo, hubo más de 9 millones de intentos de obtener acceso a Armando.Info. "Esto realmente nos duele", expresó al CPJ Roberto Deniz, editor de Armando.Info. "Es algo muy serio porque afecta nuestro tráfico".

Mientras tanto, troles gubernamentales envían falsas etiquetas de Twitter y noticias digitales falsas para confundir a la gente, sostuvo Deniz.

César Batiz, director de El Pitazo, señaló que su sitio web ha tenido que cambiar de dominio tres veces debido a los bloqueos impuestos por Conatel. Los lectores todavía se pueden conectar con el sitio, pero, a causa de la confusión, las páginas vistas diarias han caído de 70,000 a 25,000. Los bloqueos "han destruido totalmente nuestros datos analíticos", Batiz declaró al CPJ.

Pero él y otros periodistas sostienen que se están adaptando.

Para ampliar su audiencia, El Pitazo, Armando.Info y otros sitios comparten contenidos. Ellos utilizan Twitter para redirigir a los lectores a dominios alternativos cuando sus sitios web son objeto de ataques. Resumen las noticias, las imágenes y los videos en contenidos más pequeños que puedan compartirse por grupos de WhatsApp, una de las maneras más populares en que los venezolanos reciben las noticias. Además, sitios de noticias y organizaciones defensoras de la libertad de expresión, como Espacio Público, asesoran a los lectores sobre cómo utilizar las redes privadas virtuales (virtual private networks, VPN) y otras herramientas para burlar la censura digital.

Díaz, el activista de Internet, cree que una razón por la cual el Gobierno de Maduro no ha tomado medidas más drásticas, como bloquear permanentemente WhatsApp o Twitter, es porque estos servicios son populares entre sus propios partidarios.

Puyosa, por su parte, pronostica una mayor censura de la Internet si la situación socioeconómica empeora y el régimen de Maduro se desespera más. Ella expresó que el dominio de Cantv, el proveedor estatal de servicio de Internet, facilitaría la expansión de la censura. "Sería una táctica de tierra arrasada", agregó, "pero el Gobierno podría optar por el bloqueo masivo".

[Informaciones recabadas desde Bogotá]

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