ueva York, 24 de mayo de 2002 --- Un juez brasileño
censuró a Carta Capital, un semanario con sede en la
ciudad de São Paulo. La revista indicó que enfrentará
la decisión en los tribunales.
De acuerdo con artículos de la prensa brasileña y documentos
judiciales cuyas copias obtuvo el Comité para la Protección
de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés), el juez
Marcelo Oliveira da Silva, de la 21ra Cámara Civil de Río
de Janeiro, ordenó a la revista no divulgar el contenido de
conversaciones sostenidas entre el candidato presidencial Anthony
Garotinho y Guilherme Freire, este último donante de anteriores
campañas de Garotinho, y que Freire había grabado.
El juez indicó que aplicaría a la revista una multa
de 500 000 reales (200 000 dólares estadounidenses) si se divulgaba
el contenido de las cintas.
Las cintas presuntamente contienen pruebas sin especificar acerca
de negocios de Garotinho que en opinión del semanario el público
tiene derecho a conocer antes de las elecciones presidenciales fijadas
para octubre.
Antes de ser dictada la orden del juez, la revista trató varias
veces, infructuosamente, de obtener declaraciones de parte de Garotinho.
El 21 de mayo, Garotinho publicó un artículo de opinión
en el diario Jornal do Brasil en el que explicaba su decisión
de solicitar un mandamiento judicial. «Como ciudadano que cree en
la Constitución de mi país, busqué el camino
de la Justicia», sostuvo Garotinho.
Bob Fernandes, jefe de redacción de Carta Capital, declaró
al diario O Globo que su revista decidió no publicar
el artículo sobre Freire por temor a que se determinara que
la publicación había desacatado la decisión del
juez. Sin embargo, en su edición del 22 de mayo, Carta Capital
publicó un artículo titulado «La historia prohibida»,
en el cual describía a los lectores los acontecimientos que
llevaron al retiro del artículo y anunciaba que el semanario
ha decidido enfrentar la orden del juez Oliveira da Silva en los tribunales.
«El CPJ condena este evidente acto de censura, el cual amenaza el
derecho de los periodistas brasileños a informar a la sociedad
en un momento crucial del proceso democrático», señaló
Ann Cooper, directora ejecutiva del CPJ.
En julio del 2001, un juez le prohibió a O Globo publicar
transcripciones de conversaciones telefónicas grabadas en las
que Garotinho presuntamente autorizaba un soborno. El Jornal do
Brasil desde entonces ha publicado, sin repercusiones, el contenido
de esas conversaciones grabadas.
FIN