
La intolerancia oficial a la crítica y acusaciones infundadas del gobierno promovieron un clima de temor entre los periodistas venezolanos. Las tensiones alcanzaron un nuevo máximo en septiembre cuando, sin presentar evidencia alguna, el Presidente Hugo Chávez Frías y funcionarios de alto nivel, acusaron a medios privados de conspirar para derrocar al gobierno y asesinar al presidente. Con índices de crímenes violentos en ascenso, el asesinato de un ejecutivo de un periódico y los disparos contra un columnista crítico aumentaron la preocupación sobre la seguridad para los periodistas.