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China y Egipto encarcelan a una cifra récord de periodistas

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Egipto es sólo superado por China como el país con la mayor cifra de periodistas encarcelados en 2015. A escala global, la cifra de periodistas encarcelados por su labor informativa registró un declive moderado durante el año, pero unos pocos países continúan el empleo sistemático de las penas de cárcel para silenciar a las voces críticas. Un informe especial del CPJ elaborado por Elana Beiser

El fotoperiodista egipcio conocido como Shawkan comparece ante un tribunal de El Cairo en mayo de 2015, su primera comparecencia luego de permanecer encarcelado más de 600 días. Una cifra récord de periodistas se encontraban encarcelados en Egipto en 2015. (AP/Lobna Tarek)

Publicado el 15 de diciembre de 2015

Una cifra récord de periodistas se encuentran encarcelados en China y el número de periodistas encarcelados en Turquía y Egipto también aumentó dramáticamente en 2015, según datos recopilados por el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés). En total, la cifra de periodistas presos en todo el mundo registró un modesto declive en comparación con las cifras récord alcanzadas en los últimos tres años.

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El CPJ verificó la existencia de 199 periodistas presos por su labor informativa en 2015, en comparación con 221 el año anterior. Irán, Vietnam y Etiopía estuvieron entre los países donde disminuyó la cifra de periodistas encarcelados, pero en los tres países persiste un clima de temor para el periodismo y muchos de los periodistas liberados continúan sometidos a procesos judiciales o severas restricciones, entre ellas el exilio forzoso­.

Quizá en ningún otro país el clima para el ejercicio del periodismo se haya deteriorado más aceleradamente que en Egipto, en la actualidad el segundo país del mundo con la mayor cifra de periodistas presos. El presidente Abdel Fattah el-Sisi continúa empleando la seguridad nacional como pretexto para reprimir la disidencia. Egipto ha encarcelado a 23 periodistas, en comparación con 12 hace un año. En fecha tan reciente como 2012, en Egipto no había ningún periodista preso por ejercer la profesión. Entre los que están presos se encuentra Ismail Alexandrani, un periodista freelance que se especializa en la cobertura de la turbulenta península de Sinaí y quien en fecha reciente fue arrestado a su llegada a Egipto procedente de Alemania. (Consulte la ficha del caso de cada periodista preso aquí).

Las condiciones para el ejercicio del periodismo también han empeorado en Turquía, país que a lo largo del año duplicó la cifra de periodistas presos y llegó a 14. Turquía liberó a decenas de periodistas en 2014 luego de figurar como el país del mundo con la mayor cifra de periodistas encarcelados durante dos años consecutivos, pero en 2015 --en un contexto de dos elecciones generales, la intensificación del involucramiento en la guerra civil siria y el final de un frágil cese del fuego con combatientes del proscrito Partido de los Trabajadores del Kurdistán, conocido como PKK-- nuevos arrestos lo convirtieron en el quinto país con la mayor cifra de periodistas presos a escala mundial. En el más reciente ejemplo, Can Dündar y Erdem Gül, altos cargos periodísticos del diario independiente Cumhuriyet, fueron arrestados por acusaciones de espionaje y colaboración con un presunto grupo terrorista a raíz de la publicación de artículos que sostenían que la Organización de Inteligencia Nacional de Turquía, conocida como MIT, había trasladado armamento a Siria simulando que se trataba de ayuda humanitaria.

Ejemplares de la revista china Caijing en un kiosco de periódicos en Beijing. Wang Xiaolu, periodista de la publicación, fue arrestado en agosto de 2015 por sus 'irresponsables' informaciones sobre el mercado bursátil. (AFP/Wang Zhao)

La cuarta parte de todos los periodistas presos en el mundo están en China, el país con la mayor cifra mundial de periodistas presos por segundo año consecutivo, con 49 periodistas presos, cifra récord para ese país. A medida que el presidente Xi Jinping continúa su ofensiva contra la corrupción y a medida que el crecimiento económico nacional se desacelera y sus mercados se vuelven más volátiles, informar sobre asuntos de índole financiera se ha vuelto una cuestión inclusive más sensible. Wang Xiaolu, periodista de la revista de negocios con sede en Beijing Caijing, fue arrestado el 25 de agosto bajo sospecha de “confabularse con otros e inventar y difundir información falsa sobre operaciones de valores y futuros” a raíz de informar que un funcionario del organismo regulatorio estaba estudiando maneras de que las empresas de valores retiraran fondos del mercado bursátil. El periodista luego apareció en la televisión estatal y dijo que lamentaba haber redactado el artículo y pidió tolerancia, inclusive sin haberse aclarado si lo acusarían formalmente de cometer algún delito. Como ha documentado el CPJ, las confesiones transmitidas por televisión son una táctica empleada reiteradamente por las autoridades chinas para lidiar con los periodistas que informan sobre noticias sensibles.

Los extremos a los que China está dispuesta a recurrir para acallar a las voces críticas quedan demostrados por al menos tres personas que no aparecen en la lista de periodistas presos del CPJ: los hermanos de Shohret Hoshur. El periodista uigur con sede en Washington D.C. quien trabaja para la emisora financiada por el gobierno estadounidense Radio Asia Libre (Radio Free Asia, RFA) informa de manera crítica sobre el trato dado por las autoridades chinas a la minoría étnica uigur. Según Hoshur y RFA, China, ante la imposibilidad de arrestar al periodista y en represalia por su labor, ha encarcelado a tres hermanos suyos --de nombre Tudaxun, Shawket y Rexim-- que aún viven en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang y los ha acusado de cometer delitos contra el Estado.

Las acusaciones por cometer delitos contra el Estado continúan siendo el instrumento favorito para encarcelar a los periodistas en Irán, donde la cifra de periodistas presos disminuyó de 30 el año pasado a 19 en 2015, pero se mantiene la política de dejar que algunos presos salgan con permiso mientras las autoridades arrestan a otros. El 2 de noviembre, las autoridades detuvieron a por lo menos cuatro periodistas, entre ellos el destacado columnista Issa Saharkhiz, y los acusaron de cometer delitos contra el Estado. El periodista del diario The Washington Post Jason Rezaian, quien lleva el encierro más prolongado de cualquier otro corresponsal estadounidense detenido por un gobierno extranjero desde que el CPJ comenzó a llevar estadísticas sobre casos de periodistas presos en 1990, está acusado de espionaje, entre otros delitos. Los medios gubernamentales han informado de su condena y sentencia, pero no han enumerado ni detallado las acusaciones.

Ali Rezaian sentado junto a una foto que muestra a su hermano, el periodista del Washington Post Jason Rezaian, y a la madre de ambos, durante una audiencia de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes para personas con familiares encarcelados en Irán. (AP/Jacquelyn Martin)

La cifra de periodistas presos también disminuyó en Vietnam, pero en algunos casos la excarcelación trae consigo un elevado costo. La periodista Ta Phong Tan fue liberada tras cumplir tres años de una pena de 10 años de cárcel y debió viajar inmediatamente a Estados Unidos. En octubre de 2014, Nguyen Van Hai, colega de Tan encarcelado por su labor y junto con ella uno de los fundadores del Club de Periodistas Libres en 2007, también fue obligado a marcharse al exilio. Vietnam se mantiene como uno de los países del mundo donde existe la mayor censura.

Otro de los 10 países donde existe la mayor censura es Etiopía, que liberó a seis blogueros del colectivo Zone 9 en 2015, pero ellos denuncian que enfrentan restricciones para viajar. Por otra parte, entre los periodistas presos en Etiopía se encuentra el destacado columnista de medios digitales Eskinder Nega, quien cumple una pena de 18 años de cárcel por acusaciones de terrorismo, y Temesghen Desalegn, articulista de opinión a quien se le ha negado atención médica en prisión, según personas que lo han visitado.

Si bien las acusaciones de cometer delitos contra el Estado son las más empleadas para encerrar a periodistas, pues se han aplicado en el 55 % de los casos, el CPJ ha hallado la mayor proporción (25 %) en cinco años de acusaciones que son mera represalia --acusaciones arbitrarias e infundadas tales como la posesión de narcóticos o armas, el desvío de fondos o la agresión física. Dos casos de esta índole son el de Khadija Ismayilova, sentenciada a una pena de siete años y medio de cárcel en Azerbaiyán por los delitos de actividades de negocio ilícitas, evasión de impuestos, abuso de poder y desvío de fondos, en represalia por sus investigaciones en torno a denuncias de corrupción; y el de Azimjon Askarov, sentenciado a cadena perpetua en Kirguistán por presuntamente asesinar a un policía, en represalia por revelar actos ilícitos cometidos por la policía y fiscales.

Otras tendencias y datos que se derivaron de las investigaciones del CPJ:

  • Si bien 28 países del mundo tenían a periodistas en las cárceles, en 10 de ellos solamente había un periodista preso. El análisis de 2015 refuerza el hallazgo del CPJ de que solamente unos pocos países practican sistemáticamente el encarcelamiento de periodistas.
  • Por segunda vez desde que en 1990 el CPJ comenzó a recopilar estadísticas de casos de periodistas presos, para el 1 de diciembre ningún periodista se encontraba encarcelado en las Américas por el ejercicio de la profesión. Lo mismo sucedió en 2011. Entre las causas se encuentran el cambio en la política del gobierno de Cuba de encarcelar regularmente a periodistas, la efectividad del sistema interamericano de derechos humanos y las campañas contra la despenalización de la difamación que han sido emprendidas por el CPJ y otras organizaciones. No obstante, los periodistas de las Américas siguen enfrentando numerosos desafíos.
  • Con 17 periodistas encarcelados, Eritrea mantuvo su condición de ser el país africano con la mayor cifra de periodistas presos en África subsahariana y de ser el peor abusador mundial del debido proceso. Ningún periodista eritreo preso que figura en la lista de casos del CPJ ha sido acusado en público de cometer un delito ni ha comparecido ante un tribunal para que se le someta a juicio. Seis periodistas que trabajaban para la emisora controlada por el gobierno Radio Bana fueron liberados a inicios de 2015, sin que se esclareciera el motivo.
  • El porcentaje de periodistas presos que trabajaban como periodistas freelance fue de 28 por ciento. Esa proporción ha disminuido sostenidamente desde 2011.
  • A escala mundial, 109 de los periodistas presos trabajaban para medios digitales, mientras que 83 trabajaban para medios impresos.
  • La cifra de periodistas presos aumentó en Bangladesh, Gambia, India y Arabia Saudita, además de en China, Egipto y Turquía.
  • Dos países aparecieron en la relación de casos de 2015 sin haber tenido ningún caso de periodista preso en 2014: Turkmenistán y Emiratos Árabes Unidos.
  • El CPJ está al tanto de los casos de al menos dos periodistas presos cuyas familias han solicitado no divulgar su situación con la esperanza de conseguir su liberación mediante discretas negociaciones.

La lista de casos de periodistas presos solamente incluye a los periodistas encarcelados por las autoridades gubernamentales y excluye a los que han desaparecido o permanecen en cautiverio a manos de actores no estatales. (Estos casos, tales como el del periodista freelance estadounidense Austin Tice, se clasifican como “desaparecidos” o “secuestrados”). Por ejemplo, el CPJ calcula que al menos 40 periodistas están desaparecidos en el Medio Oriente y el Norte de África. Se cree que muchos de ellos son cautivos de grupos integristas como el Estado Islámico.

Reeyot Alemu y Mohamed Fahmy se abrazan en la ceremonia de entrega de los Premios Internacionales a la Libertad de Prensa en Nueva York en noviembre de 2015. Reeyot cumplió cuatro años de una pena de 14 años de cárcel en Etiopía, mientras que Fahmy, de la cadena Al-Jazeera, fue excarcelado en Egipto en septiembre de 2015. (Michael Nagle/Getty Images para el Comité para la Protección de los Periodistas).

El CPJ define como periodista a personas que difunden noticias o emiten comentarios sobre asuntos de interés para la sociedad en medios como impresos, fotografías, radio, televisión e Internet. En sus estadísticas anuales sobre periodistas presos, el CPJ solamente incluye a los periodistas que, según ha corroborado, han sido encarcelados por su labor informativa.

El CPJ considera que un periodista no debe ser encarcelado por su labor informativa. La organización les ha enviado cartas a las autoridades de cada país con periodistas presos, y les ha expresado sus serias objeciones. En el último año, la labor pro defensa de la libertad de prensa del CPJ conllevó a la liberación anticipada de por lo menos 31 periodistas presos en todo el mundo.

La lista de casos del CPJ refleja el total de periodistas encarcelados al 1 de diciembre de 2015 y no incluye a los numerosos periodistas que han sido encarcelados y liberados a lo largo del año. Los datos sobre esos casos pueden consultarse en www.cpj.org. Los periodistas permanecen en la relación de casos del CPJ hasta que la organización determina con razonable certeza que han sido liberados o han fallecido mientras se encontraban presos por las autoridades.

Elana Beiser es directora editorial del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ).

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