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Los periodistas freelance arriesgan la vida y la subsistencia en medio de la pandemia del COVID-19

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El fotógrafo de la AFP, Diptendu Dutta, trabaja durante una cuarentena impuesta por el gobierno como medida preventiva contra el contagio de COVID-19 en Siliguri, en la India, el 10 de abril del 2020. Periodistas freelance han arriesgado sus vidas y su ingreso en el contexto de la pandemia del COVID-19. (AFP)

El periodista freelance Yeshiel Panchia, quien radica en Johannesburgo, se dirigía a cubrir la noticia de un urbanizador local que había encontrado la manera de mantener empleados a sus trabajadores durante el confinamiento por el coronavirus en Sudáfrica, pues les había permitido vivir en la obra de construcción para que no tuvieran que salir de la “casa” y así violar las estrictas reglas.

Cuando Panchia salía, la Policía, que había sido avisada del proyecto, lo detuvo.

“Ella [la agente policial] amenazó con arrestarme y me dijo que los medios no eran un maldito servicio esencial y me encaraba, pero un compañero de rango superior le dijo que todo estaba bien, que mis documentos estaban en regla, como diciéndole ‘vámonos ya’”, declaró Panchia. “Estaban armados con balas de goma y habían sacado sus armas, armas no letales”.

Panchia tuvo la suerte de tener su carné de prensa, un permiso y la carta del editor que le había encargado la cobertura, los tres documentos que los periodistas deben portar en Sudáfrica, donde se les clasifica como trabajadores esenciales y por ende se los exceptúa de las restricciones a la circulación por el COVID-19.

En la mayoría de los países, los periodistas se consideran esenciales, como el CPJ lo ha documentado, y eso les da la libertad para moverse e informar sobre la pandemia. No obstante, los periodistas freelance entrevistados por el CPJ afirmaron que muchas veces sobreviven en una zona nebulosa en la cual carecen de credenciales oficiales y realizan trabajo especulativo, lo que quiere decir que no pueden probar que son periodistas. Y muchos carecen de acceso al equipo de protección personal (EPP) crucial necesario para dar cobertura al COVID-19 de manera segura. Al mismo tiempo, la drástica caída en el ingreso publicitario debido a la paralización económica global ha provocado que los medios de prensa posterguen o suspendan las coberturas, lo cual pone en peligro aun más los ingresos de los periodistas freelance, según constató el CPJ en entrevistas con periodistas freelance y organizaciones defensoras de sus derechos.

La periodista italiana Elisabetta Zavoli contó al CPJ que solía viajar cada semana desde su pequeño pueblo en el norte de Italia hasta Milán, donde realizaba la mayor parte de su trabajo como fotoperiodista freelance. Sin embargo, dadas las estrictas medidas de cuarentena en vigor en toda Italia, Zavoli no puede salir de la casa pese a que los periodistas se consideran trabajadores esenciales.

“Si los medios de prensa no me encargan coberturas durante este período, simplemente no puedo salir de la casa para dar seguimiento a noticias y filmar noticias y luego ofrecerlas para que me las compren, porque no tengo un permiso de trabajo”, explicó Zavoli. “Esta es la parte complicada de estar en cuarentena”.

Los periodistas freelance de todo el mundo enfrentan problemas similares, pues no poder demostrar que son periodistas ni tener una cobertura significa que muchos de ellos no pueden salir de la casa y por tanto no pueden trabajar, lo cual afecta no solamente su subsistencia sino también el interés público.

“Cada vez es más difícil para un periodista salir, y los periodistas freelance no tienen carné de prensa, porque en la India no existe ninguna organización de prensa independiente que entregue carnés de prensa a los periodistas freelance”, expresó Neha Dixit, periodista freelance que cubre noticias sobre temas de justicia social y el género y quien fue ganadora del Premio Internacional de la Libertad de Prensa 2019, otorgado por el CPJ.

India impuso el confinamiento a escala nacional a sus más de 1.3 mil millones de habitantes, lo cual ha repercutido en los principales medios de comunicación, que dependen sustancialmente de los periodistas freelance para las coberturas en las localidades del interior del país, según Dixit.

“Mucha información de los rincones más alejados del país llega a los principales medios de comunicación gracias a los periodistas freelance, y ese canal está completamente roto”, señaló Dixit. Además, un organismo gubernamental se encarga de la distribución de los carnés de prensa, que se otorgan únicamente a periodistas freelance muy experimentados que gozan de la aprobación de las autoridades. Los periodistas críticos del Gobierno no tienen la menor posibilidad, agregó Dixit, quien ha informado sobre violaciones de los derechos humanos y ejecuciones extrajudiciales por parte de agentes de la Policía, y no tiene carné de prensa.

Y, si bien algunos trabajos se pueden hacer a distancia, algunos periodistas freelance sostienen que esto es mucho más difícil cuando se informa sobre poblaciones vulnerables y comunidades pobres. Por su parte, los fotoperiodistas y videógrafos deben presentarse en persona para hacer la cobertura.

“Ello apunta a una tendencia más general entre los periodistas visuales”, explicó Nadine Hoffman, subdirectora ejecutiva de la International Women’s Media Foundation (IWMF), que comenzó un fondo para apoyar a los periodistas durante la crisis. “Tienen mucho más problemas sencillamente porque su oficio les exige estar en la calle, interactuando con la gente”.

Esto también quiere decir que estos periodistas corren mayores riesgos al ejercer la profesión, y necesitan llevar equipo de protección personal, como mascarillas y guantes, que puede ser difícil conseguir.

“También hemos escuchado que las personas no pueden aceptar o temen aceptar coberturas porque no tienen acceso a equipo de protección. Hemos tenido un par de casos, en específico en Guatemala y en Puerto Rico, donde los periodistas nos contaron que rechazaron coberturas porque no tenían acceso ni a mascarillas ni a guantes ni a ningún tipo de protección”, declaró Hoffman.

Para empeorar las cosas, algunas organizaciones noticiosas ni siquiera preguntan por protocolos de seguridad ni si un periodista freelance tiene equipo de protección personal.

“Al parecer ha habido algunos deslices en materia de mecanismos de protección y protocolos de seguridad”, expresó Sarah Giaziri, directora ejecutiva del Frontline Freelance Register, y se ha dado por sentado que si un periodista freelance ha cubierto una noticia de riesgo anteriormente, entonces debe saber cómo cubrir una pandemia.

Según Hoffman, los editores estaban rehuyendo asignarles trabajo a los periodistas freelance porque no podían hacerse responsables por su seguridad si los periodistas se enfermaban durante la cobertura.

Los medios de prensa suspenden o postergan las coberturas de los periodistas freelance

Sin embargo, quizás lo más común sea la suspensión masiva de coberturas. Hoffman, quien ha revisado más de 600 solicitudes de apoyo financiero que la IWMF ha recibido en las últimas tres semanas, precisó que todas aludían a la postergación o suspensión de coberturas.

Varias personas entrevistadas afirmaron que, en algunos casos, los medios de prensa se han negado a pagar para compensar por las coberturas suspendidas que ya se habían encargado o que ya estaban en marcha.

Lynne Smit, presidenta de la Asociación de Periodistas Freelance de Sudáfrica, aseguró que una encuesta de miembros había indicado que más del 50 % de los encuestados habían perdido más del 70 % de sus ingresos, mientras que el 33 % había perdido el 100 %. “Los fotógrafos han recibido el golpe más duro”, expresó Smit, al igual que los escritores de viajes y los periodistas deportivos.

El sector de los medios de comunicación, que ya había sufrido una hemorragia de ingresos publicitarios, se tambalea aun más debido a los drásticos recortes en el gasto publicitario, pues las empresas están retirando sus avisos. Los medios noticiosos que reciben fondos gubernamentales, como Radio France y la agencia de noticias china Xinhua, pudieran ser la excepción, ya que dependen menos del financiamiento externo para sustentar las actividades periodísticas. Panchia expresó que había conseguido proyectos con Xinhua, mientras que la mayoría de sus otros clientes había terminado con los colaboradores.

“Muchos medios de prensa están haciendo sus propios reportajes con su personal para limitar el gasto, con el propósito de reducir los efectos de la recesión que el COVID-19 provocará”, afirmó por correo electrónico Clothilde Redfern, quien dirige la organización británica de apoyo al periodismo freelance Rory Peck Trust.

Ser periodista freelance nunca ha sido fácil, pero conforme el sector de los medios de prensa sigue sufriendo los cambios de la economía, el cierre de las corresponsalías y la reducción de personal, los periodistas freelance se han convertido en un elemento incluso más fundamental de la profesión.

“Sé que todo el mundo se concentra en cuál será el efecto sobre el sector en general y sobre las redacciones pequeñas y medianas. Las personas hablan sobre cómo esto va a acabar con las noticias locales. Pero creo que, por la forma como el sector ha cambiado, también sabemos que mucho periodismo, en particular el periodismo internacional, se ha construido a costa de los esfuerzos de los periodistas freelance”, afirmó Hoffman.

Estos periodistas freelance cubren las noticias que los periodistas con puesto fijo muchas veces no pueden o no están dispuestos a cubrir, sostuvo Giaziri, y arriesgan su salud para hacerlo, a menudo sin seguro o sin saber si les pagarán por la noticia. Incluso cuando los riesgos y la inseguridad se multiplican, sus medios de subsistencia disminuyen y sus trabajos desaparecen, y las noticias que divulgarían no se cubren.

El aviso de seguridad del CPJ para los periodistas que cubren el brote del nuevo coronavirus está disponible en inglés y otros 35 idiomas. Otras informaciones del CPJ sobre el nuevo coronavirus se pueden encontrar aquí.

Courtney C. Radsch, titular de doctorado, es la directora de Campañas del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés) y autora de Cyberactivism and Citizen Journalism in Egypt: Digital Dissidence and Political Change (Ciberactivismo y periodismo ciudadano en Egipto: la disidencia digital y el cambio político). Como veterana periodista, investigadora y defensora de la libertad de expresión, ella escribe y habla con frecuencia sobre la confluencia de los medios, la tecnología y los derechos humanos. Sígala en Twitter en @courtneyr.

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