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Asaltantes con cuchillos atacan a reportero en el suroeste de Colombia

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Guerrillas de las Fuerzas Armada Revolucionarias de Colombia (FARC), alzan banderas de paz blancas durante un acto para conmemora el fin de su proceso de desarmamiento en Buenavista, Colombia, el 27 de junio de 2017. (AP/Fernando Vergara)

Nueva York, 25 de agosto de 2017--Las autoridades colombianas deben investigar con celeridad y credibilidad el ataque perpetrado ayer contra Mauricio Cardoso, reportero de la fuente Judicial, en el suroccidental departamento del Caquetá, declaró hoy el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés).

Aproximadamente a las 11:30 p.m. de anoche, tres sujetos no identificados armados con cuchillos atacaron a Cardoso, quien cubre noticias judiciales y de orden público para el diario Extra Caquetá en la ciudad de Florencia, según versiones de prensa.

Históricamente, Caquetá ha estado en el centro del prolongado conflicto armado entre el grupo guerrillero marxista Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Gobierno colombiano, los que suscribieron un acuerdo de paz en septiembre de 2016.

"El acuerdo de paz entre el Gobierno y las FARC debe significar que los periodistas puedan ejercer la profesión libremente y sin temor a la violencia en Colombia", declaró Robert Mahoney, subdirector ejecutivo del CPJ. "Al parecer ese no es el caso de Mauricio Cardoso. Las autoridades deben investigar este brutal ataque contra su integridad física y llevar a los responsables ante la justicia".

Tres sujetos montados en dos motocicletas pararon a Cardoso en el barrio residencial Ciudadela Siglo XXI, en Florencia, unos 384 kilómetros al suroeste de la capital, Bogotá, cuando regresaba a casa procedente de sus clases en la Universidad de la Amazonia, según versiones noticiosas.

El hermano de Cardoso, Andrés Cardoso, periodista de Caracol Noticias, declaró al medio noticioso local TuCaqueta.com que los sujetos habían golpeado a su hermano en la cabeza con un objeto pesado, y lo habían derribado de la motocicleta. Ellos continuaron golpeando a Cardoso y lo agredieron con un cuchillo, provocándole heridas en el pecho, el abdomen, las piernas y las manos, según un comunicado de la Asociación de Trabajadores de los Medios de Comunicación del Caquetá. Los atacantes también insultaron a Cardoso y le dijeron que lo iban a matar por "sapo" (delator), según la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), con sede en Bogotá.

Cuando transeúntes se dieron cuenta del ataque e intervinieron, los sujetos huyeron, sin llevarse la motocicleta de Cardoso ni ninguna de sus pertenencias, según las informaciones.

Jenifer Osorio, editora de Extra Caquetá, declaró a Caracol Radio que Cardoso fue trasladado a la sala de urgencias de un centro médico cercano, donde recibió tratamiento por sus heridas y fue dado de alta.

Ni el medio de prensa ni ninguno de sus periodistas en específico habían denunciado ninguna amenaza con anterioridad, según la FLIP. Las llamadas y los mensajes que el CPJ envió a Extra Caquetá no recibieron respuesta inmediata.

El coronel Javier Navarro Ortiz, comandante de la Policía del Caquetá, visitó a Cardoso en el hospital y declaró que la Policía seguía varias líneas de investigación, entre ellas la posibilidad de que el ataque haya estado vinculado con el trabajo de Cardoso, según versiones periodísticas. La Policía del Caquetá no devolvió las llamadas del CPJ para que declarara al respecto.

Algunas noticias recientes que Cardoso publicó en el sitio web de Extra Caquetá fueron la cobertura del funeral de un popular cantante local y un tiroteo que cobró dos víctimas.

El 14 de febrero de 2015, el periodista radial Luis Carlos Peralta Cuéllar fue asesinado a balazos en su hogar en el pueblo de Doncello, en el sur del Caquetá. Las autoridades no han condenado a nadie por este caso.

Desde 1992, por lo menos 47 periodistas han muerto en Colombia en relación directa con el ejercicio de la profesión, muchos como resultado del conflicto entre el Estado y los grupos guerrilleros armados. Si bien la seguridad de los periodistas en Colombia ha mejorado en los últimos años, las amenazas y la violencia contra los periodistas continúan, con frecuencia impunemente, según datos del CPJ

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