Por Sara Rafsky/ Investigadora asociada del programa de las Américas
Un mes después de que su colega Rodrigo Neto fuera baleado en la calle tras comer en una popular barraca de churrasco, los periodistas de Vale do Aço, en Brasil, permanecían indignados. Denunciando la lentitud de la investigación y la posibilidad de que la policía estuviera implicada en el asesinato de Neto, ellos se pusieron bandas negras en las muñecas como gesto de solidaridad, se vistieron con camisetas con su nombre y se lanzaron a las calles a exigir justicia. Seis días después, Walgney Assis Carvalho, un fotógrafo que aseguraba tener información acerca del crimen, recibió dos disparos en la espalda de parte de un sujeto enmascarado mientras se encontraba en un club de pesca. Los periodistas del Vale do Aço siguen indignados, pero ahora están atemorizados.

