Durante los últimos dos años, las cortes marroquíes han impuesto penas criminales y daños civiles severos sobre publicaciones noticiosas independientes, logrando excluir de su profesión a dos de los periodistas más críticos del país, presionando a un tercero para que abandone el periodismo, y enviando un fuerte mensaje a los periodistas independientes que informan en el reino sobre problemas políticos sensibles. Funcionarios y miembros de la prensa marroquí también están discutiendo enmiendas para la ley de prensa del país que mantendrían en su lugar a rudas penas criminales y podrían abrirle la puerta a nuevas restricciones sobre los medios de comunicación.
