A pocos días de su reelección en los comicios de octubre, el mandatario Hugo Chávez Frías viajó a Cuba para someterse a un tratamiento médico ante la reaparición de un tipo no especificado de cáncer, lo cual dejó el panorama político venezolano en estado de incertidumbre al cierre de 2012. Chávez había declarado durante la campaña electoral que estaba curado del cáncer que le había sido diagnosticado en 2011, aunque los detalles de su estado de salud permanecían en absoluto misterio. En el período previo a las elecciones, en las que Chávez derrotó al candidato opositor Henrique Capriles Radonski, su gobierno continuó su sistemática campaña contra la prensa crítica mediante iniciativas legales, amenazas y medidas regulatorias, a la vez que inundaba las ondas radioeléctricas mediante su imperio de medios estatales. Las elecciones tensaron un contexto político ya de por sí polarizado: periodistas pro-gobierno y periodistas simpatizantes de la oposición fueron objeto de agresiones mientras informaban sobre acontecimientos de la campaña electoral. La campaña de Chávez contra la libertad de prensa se extendió más allá de las fronteras del país en 2012. Venezuela integró un bloque de naciones dentro de la Organización de los Estados Americanos (OEA) que se esforzó por desmantelar el sistema de protección de los derechos humanos de la región, inclusive la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión. El gobierno también anunció que presentaría un instrumento de denuncia de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, el primer paso requerido para retirarse de las dos entidades de derechos humanos de la OEA.