Los periodistas ejercieron la autocensura de modo creciente a medida que los carteles mexicanos expandieron su presencia en Guatemala. En mayo, grupos criminales en cuatro departamentos colgaron pancartas en lugares públicos, amenazando con atacar a los periodistas si cubrían las actividades de las bandas. Un periodista de televisión en la provincia sureña de Escuintla fue asesinado en circunstancias no esclarecidas luego de recibir varias amenazas. Si bien el aumento de grupos criminales planteó un riesgo creciente, los periodistas también enfrentaron peligro por cubrir casos de corrupción oficial y cuestiones de seguridad local. En la ciudad de Quetzaltenango, al sudeste de Guatemala, un periodista de televisión y su familia salieron ilesos cuando su camioneta fue atacada con armas de fuego. El periodista había recibido amenazas de muerte vinculadas a su labor informativa sobre corrupción policial. Una columnista de la ciudad occidental de Panajachel fue obligada a trasladarse de ciudad luego de recibir una serie de mensajes de texto intimidatorios referidos a la cobertura informativa que realizaba sobre un comité de seguridad ciudadana. CERIGUA documentó un aumento en las violaciones a la libertad de prensa en los meses previos a las elecciones presidenciales de noviembre, como así también una cantidad de ataques y amenazas contra periodistas el día de la elección. Otto Pérez Molina, un general retirado que se presentó como candidato a las elecciones presidenciales por el conservador Partido Patriótico derrotó al empresario Manuel Baldizón en la segunda vuelta. Enfrentando un índice de asesinatos que se encuentra entre los más elevados en el mundo entero, Pérez se comprometió a encarar el tema del crimen con mano dura.
