En áreas provinciales en donde el cumplimiento de la ley es débil, los reporteros se encontraron en situación de vulnerabilidad ante las agresiones motivadas por su labor periodística sobre temas de corrupción. En los grandes centros urbanos, los periodistas enfrentaron riesgos mientras cubrían temas relacionados con el crimen organizado y el narcotráfico. Dos periodistas cayeron en represalia directa por su labor en 2011 y el CPJ sigue investigando las circunstancias en otros cuatro casos. El aumento en los casos de violencia letal en 2011 determinó el regreso de Brasil al Índice de Impunidad del CPJ, que destaca aquellos países donde los casos de periodistas asesinados permanecen sin resolverse. Los fallos judiciales politizados continuaron impidiendo la cobertura de temas sensibles. Una orden de censura contra el diario O Estado de S. Paulo siguió vigente más de dos años después de haber sido impuesta, impidiendo que el periódico informara sobre una investigación de corrupción que involucraba a la familia del presidente del Senado José Sarney. En noviembre, la Presidente Dilma Rousseff promulgó una ley de acceso a la información pública que regula la clasificación de documentos e impone un máximo de 50 años como período para retener archivos secretos. El proyecto de ley fue elogiado como un paso importante para la transparencia del gobierno y una herramienta útil para los periodistas que cubren casos de corrupción.




