Los ex patrulleros —fuerzas paramilitares organizadas por las fuerzas armadas guatemaltecas para luchar junto al gobierno durante la guerra civil de 36 años, que culminó en 1996— reclaman que el gobierno les pague por sus servicios.
El domingo, alrededor de las 11 a.m., López y Díaz viajaron a Huehuetenango para cubrir un acto de campaña del ex dictador Efraín Ríos Montt, quien es candidato a la presidencia por el gobernante Frente Republicano Guatemalteco (FRG). En camino al acto, los periodistas fueron secuestrados en un puesto de control ilegalmente custodiado por ex patrulleros que protestaban por el incumplimiento de los pagos por parte del gobierno.
Los ex patrulleros golpearon a los reporteros luego de secuestrarlos, de acuerdo con Prensa Libre. Carlos Contreras, el conductor de los periodistas, huyó de la escena y llamó al diario. Ramírez y Linares fueron enviados al área más tarde, con dos trabajadores de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) en un esfuerzo por tratar de liberar a los periodistas. Poco después de que los periodistas llegaran al lugar donde sus colegas habían sido secuestrados, se identificaron como periodistas y fueron inmediatamente capturados por los ex paramilitares. Los dos trabajadores de derechos humanos lograron escapar.
Los ex patrulleros exigen una reunión con el gobernador de Huehuetenango, Carlos Morales, para expresar sus reclamos. A comienzos de los ochenta, el gobierno guatemalteco organizó a los patrulleros para combatir junto al ejército contra los rebeldes de izquierda durante la guerra civil, en la cual unas 200 mil personas murieron. Los paramilitares fueron oficialmente desarmados en 1995, pero muchos se han rehusado a deponer sus armas y continúan siendo acusados de serias violaciones a los derechos humanos.
En el día de hoy, Gonzalo Marroquín, director de Prensa Libre; Sergio Morales, Procurador de los Derechos Humanos; y Frank LaRue, director del Centro de Acción Legal para los Derechos Humanos, viajaron al área en un intento por negociar con los ex patrulleros.
El secuestro de cuatro periodistas ocurrió justo dos días después de que el CPJ culminara una misión de investigación en Guatemala, en la cual el CPJ determinó que el país es uno de los más peligrosos del hemisferio occidental para ejercer el periodismo.



