CPJ nombra los peores lugares del mundo para ser periodista

Nueva York, 3 de mayo de 2002 — El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés) conmemora el Día Mundial de la Libertad de Prensa nombrando los peores lugares del mundo para ser periodista —10 lugares cuyos peligros y restricciones representan toda la gama de las amenazas actuales a la libertad de prensa—.

Encabeza la lista Cisjordania, donde el gobierno del primer ministro israelí Ariel Sharon ha recurrido al empleo excesivo de la fuerza para evitar que los periodistas cubran su reciente incursión militar. Luego aparece Colombia, donde las violentas represalias contra la prensa por parte de todas las facciones del conflicto civil han hecho que ésta sea la fuente más peligrosa de todo el Hemisferio Occidental. Por otra parte, los peligros siguen presentes en Afganistán, donde ocho periodistas han muerto mientras cumplían con su deber a finales del 2001, y donde las acciones del gobierno estadounidense han dificultado la cobertura independiente de la guerra. El CPJ también colocó a Eritrea, Belarús, Birmania, Zimbabwe, Irán, Kirguistán y Cuba en la lista de los peores lugares para ser periodista.

«En estos países donde la libertad de prensa es objeto de ataque, los periodistas hacen frente a violentas agresiones, campañas represivas por parte de regímenes autoritarios, peligros provenientes de operaciones militares, y drásticas represalias financieras concebidas para llevar a la quiebra a voces independientes», señaló la directora ejecutiva del CPJ, Ann Cooper.

«Increíblemente, en muchos de estos lugares los periodistas aún consiguen dar a conocer las noticias —incluso en circunstancias en extremo difíciles y con un elevado riesgo para la integridad personal—», indicó Cooper.


Los peores lugares del mundo para ser periodista


Cisjordania


Cuando el primer ministro israelí Ariel Sharon lanzó una ofensiva militar de gran envergadura en Cisjordania a finales de marzo, las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI) emplearon la amenaza, la intimidación y, en algunos casos, la fuerza en potencia mortal para evitar que los periodistas cubrieran las operaciones militares. En un incidente ampliamente difundido, las tropas de las FDI disparon granadas de salva y balas plásticas a los reporteros que esperaban en las afueras del complejo del líder palestino Yasir Arafat en Ramala. Los soldados de las FDI también dispararon balas de verdad a reporteros en ejercicio de su labor, detuvieron a varios periodistas, confiscaron grabaciones o credenciales de prensa a otros, saquearon la sede de emisoras privadas de radio y televisión de Cisjordania, y en repetidas ocasiones atacaron las instalaciones de transmisión de la Autoridad Nacional Palestina, en violación del derecho humanitario internacional. Además, funcionarios israelíes han expulsado a un corresponsal extranjero y se han negado a acreditar a periodistas palestinos.

Los militantes palestinos también han hostigado a los periodistas, en particular a los fotógrafos que han captado imágenes poco halagadoras. El 1 de abril en Belén, por ejemplo, unos militantes obligaron a los reporteros a entregarles las secuencias filmadas del cuerpo de un presunto colaborador palestino que había sido baleado en un estacionamiento.




Colombia


Con 29 periodistas asesinados en la última década, la prensa colombiana ha pagado un terrible precio por dar a conocer las noticias. Pero en el pasado los periodistas por lo menos sentían que contaban con el apoyo de la población y el gobierno mientras informaban acerca del narcotráfico, la corrupción, y los actos de violencia perpetrados tanto por las guerrillas izquierdistas como por los grupos paramilitares de derecha. Ahora, cuando el conflicto civil colombiano se intensifica y todas las partes son menos tolerantes a la crítica, algunos políticos están echándole leña al fuego al acusar a la prensa de estar parcializada.

Los rebeldes izquierdistas han silenciado una radioemisora local y presuntamente intentaron atacar con un cohete el estudio de un noticiero de televisión. Fuerzas derechistas que admiten haber asesinado a varios periodistas han acusado públicamente a la prensa de tener «espíritus envenenados». Destacados periodistas están huyendo al exilio y otros permanecen ocultos. Mientras esto sucede, el principal candidato a la presidencia, Álvaro Uribe Vélez, quien han sido cuestionado por sus presuntos vínculos con las fuerzas paramilitares y los narcotraficantes, ha señalado: «... una cosa es la prensa libre y otra cosa es la prensa al servicio de testaferratos y de negociados». Las elecciones presidenciales están fijadas para el 26 de mayo.


Afganistán

En noviembre de 2001, ocho periodistas fueron muertos cuando daban cobertura informativa a la ofensiva militar lanzada por los EE UU en este país, y el Afganistán postalibán sigue siendo peligroso y caótico. Pero las acciones del gobierno estadounidense también han entorpecido la cobertura independiente: el CPJ documentó tres casos en las cuales se evitó por la fuerza que los periodistas cubrieran actividades militares estadounidenses en Afganistán. En uno de los casos, los soldados estadounidenses amenazaron con dispararle a un reportero del Washington Post que intentaba informar acerca de un ataque estadounidense con misiles que pudo haber matado a un grupo de civiles en el oriente de Afganistán. A mediados de noviembre, bombas estadounidenses destruyeron la corresponsalía en Kabul del canal por satélite en lengua árabe con sede en Qatar, Al Yasira. Hasta la fecha, los funcionarios del Pentágono no han presentado pruebas para sustentar la afirmación de que el edificio era una «conocida base de Al Qaida».


Eritrea


Esta pequeña nación del Mar Rojo es ahora el país africano que ha encarcelado al mayor número de periodistas, con por lo menos 13 reporteros tras las rejas, y toda la prensa privada está impedida de circular desde septiembre. El gobierno del presidente Isaías Afewerki en varias oportunidades ha acusado a la prensa independiente de «poner en peligro la unidad nacional», de no tener los permisos en regla, y de evadir el programa nacional de servicio militar obligatorio. El partido oficialista ejerce un estricto control sobre los medios estatales. No obstante, las autoridades arrestaron a tres empleados de los medios estatales a mediados de febrero, y uno de ellos fue acusado de traición por darle una grabación de un programa local de televisión a un diplomático extranjero. El gobierno de Afewerki ha hecho caso omiso de las insistentes denuncias internacionales contra su balance en materia de derechos humanos, y continúa descalificando a los críticos extranjeros, a quienes tilda de enemigos de Eritrea.



Belarús

Un tenaz grupo de periodistas está haciendo lo mejor que puede para cubrir las noticias locales a pesar de los intentos del presidente Aleksandr Lukashenko, quien se aferra al poder por medio de la represión al estilo soviético. En los meses previos a la controvertida reelección de Lukashenko en septiembre, funcionarios del fisco incautaron equipos a los medios de comunicación, congelaron sus cuentas bancarias y colocaron a un alto funcionario gubernamental como jefe de la editorial que imprime la mayoría de los periódicos independientes de la capital, Minsk.

Por otra parte, las autoridades han avanzado poco en la investigación acerca de la desaparición de Dmitry Zavadsky, camarógrafo de televisión que desapareció el 7 de julio de 2000. Aunque dos ex miembros de las fuerzas especiales de Belarús fueron condenados recientemente por secuestrar a Zavadsky, su cuerpo aún no ha sido encontrado y los fiscales no han investigado a fondo indicios creíbles que implican a altos funcionarios del gobierno en la desaparición.


Birmania

Los periodistas birmanos trabajan en precarias condiciones: los censores estatales les prohíben publicar casi nada de importancia y pueden ser sometidos a penas de cárcel a la menor expresión de desacuerdo. El gobierno es propietario de todos los medios electrónicos y controla las publicaciones impresas por medio de caprichosos requisitos para otorgar permisos. El acceso público a la Internet está restringido a un número limitado de páginas de Internet, que son examinadas y aprobadas por las autoridades militares. Durante los últimos meses, conversaciones secretas entre los miembros de la junta militar en el poder y la líder opositora Daw Aung San Suu Kyi, tienen a muchos esperanzados con que un cambio pueda vislumbrarse en el horizonte. Si bien estas negociaciones han dado como resultado la excarcelación de más de 200 presos políticos, entre ellos algunos periodistas, no han arrojado ninguna reforma real.


Zimbabwe

Zimbabwe, nación que antes gozaba de fama por tener una prensa independiente enérgica y en su mayor parte libre de censura, se ha convertido en un ambiente hostil tanto para los reporteros locales como para los corresponsales extranjeros. Sólo durante los últimos dos años, el gobierno del presidente Robert Mugabe ha detenido a más de 50 periodistas, torturado a por lo menos dos, y entablado más de tres docenas de querellas contra reporteros y sus medios noticiosos. La policía y los grupos de partidarios del gobierno han atacado a varios periodistas, y el diario independiente Daily News ha sido objeto de tres atentados desde 2000.

Después del 11 de septiembre de 2001, el gobierno de Mugabe amoldó la retórica de la Casa Blanca con el fin de calificar a los periodistas y a otros críticos de «terroristas». Dos leyes de reciente aprobación, la ley de Acceso a la Información y de Protección de la Privacidad y la ley de Seguridad y Orden Público, en la práctica prohíben todo tipo de crítica a Mugabe.


Irán

Si bien Irán cuenta con una prensa relativamente activa, los tribunales del país, controlados por los conservadores, han arremetido implacablemente contra los periódicos liberales en los últimos dos años. Desde abril del 2000, cuando el supremo líder ayatola Alí Jamenei pronunció un encendido discurso en el que acusó a la prensa reformista del país de ser agentes extranjeros, los tribunales han cerrado por lo menos 47 publicaciones, la mayoría de las cuales apoyaba el movimiento reformista del presidente Mohamed Jatamí. Docenas de periodistas han sido detenidos, citados a los tribunales y procesados por sus escritos. Otros están apelando condenas pendientes de prisión o han sido multados y se les ha prohibido ejercer la profesión. Hoy día, por lo menos tres están encarcelados en relación con su quehacer periodístico.


Kirguistán

Kirguistán está perdiendo rápidamente su reputación de ser una «isla de la democracia» en Asia Central. El presidente Askar Akayev, envalentonado por el creciente número de tropas estadounidenses en Kirguistán, ha utilizado la amenaza del terrorismo internacional como excusa para controlar a la disidencia política y suprimir los medios independientes y opositores. Dóciles tribunales con frecuencia ordenan el pago de exorbitantes indemnizaciones por concepto de daños y perjuicios en querellas por difamación fundamentadas en motivos políticos, con lo que han llevado al borde de la bancarrota a los periódicos más destacados del país. La editorial estatal se rehúsa a imprimir varios periódicos que han criticado a Akayev. Y por si fuera poco, algunos funcionarios encontraron excusas jurídicas para cancelar el permiso de varios periódicos independientes.


Cuba


El gobierno cubano está decidido a aplastar el periodismo independiente en la isla, pero aún no lo ha logrado. Un pequeño pero creciente grupo de periodistas reportan los hechos como los ven e informan al mundo dictando (y enviando por fax) las noticias a sus colegas en el extranjero a través de líneas telefónicas llenas de estática. Las noticias —sobre violaciones de los derechos humanos, la corrupción y los percances de la vida cotidiana—, son publicadas en la Internet y en ocasiones retransmitidas a Cuba. Los periodistas constantemente son seguidos, hostigados, intimidados y algunas veces encarcelados. Aunque dos periodistas encarcelados fueron puestos en libertad recientemente, Bernardo Arévalo Padrón, privado de su libertad desde 1997, está cumpliendo una condena de seis años por «desacato» al presidente Fidel Castro Ruz. Es el único periodista en América que se encuentra preso por su trabajo.

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Fotograpfía: Associated Press