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A new spring, and a couple's devotion blossoms anew

Pollán and Maseda, their love still rooted, are together again. (AP/Franklin Reyes)

When I wake up and sense my husband's body next to mine, I ask myself if I'm dreaming or if it is true that he has returned to our home.

Eight years have passed since 75 Cubans were uprooted from their homes for thinking differently than the governmental discourse and having the courage to express it publicly. So many days and nights of agony and suffering for their parents, wives, children, and grandchildren; so much accumulated pain. But the important thing is that they couldn't uproot our love. Our love gave us the motivation needed to undertake a tenacious and constant fight for the release of our loved ones. 

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Sometimes they tell us, the Ladies in White, that we are brave women. We disagree: We've simply experienced so much pain and love that, without realizing it, we crossed that line between fear and bravery.

When you love, you believe in what you do. The 544 Sundays that Mirarmar's 5th Avenue has felt our footsteps and heard our voices demanding freedom for the political prisoners, carrying gladiolas, the symbol of love and family, are proof of this. Perseverance has yielded positive fruits and this year there will be no "Black Spring" because the cells have opened, liberating the ideas that could never be destroyed and showing that, when you fight for a pure ideal, for true convictions, neither time nor prison bars can defeat them.

Time and adversity changed us; the humiliation, repression, and beatings have forced us to put on iron armor to resist and confront those who would oppress us and make us suffer. But God gives us strength and fills our hearts with even more love, which we use to seal our bleeding wounds and continue our fight for the freedom of all political prisoners and for a better world, where other families don't have to endure such bitter experiences and where springs are beautiful, filled with colorful and perfumed flowers. 

(Translated by Karen Phillips)

Laura Pollán Toledo is the wife of the newly freed Cuban journalist Héctor Maseda Gutiérrez and a leader of the Ladies in White, a group that advocated for the release of their unjustly imprisoned spouses and loved ones. This entry is part of an ongoing series of first-person stories about prison hardships and new freedom.


En una nueva primavera, la devoción de una pareja vuelve a florecer

Por Laura Pollán

Al despertar y sentir junto a mí el cuerpo de mi esposo, me pregunto si estoy soñando o es cierto que ha regresado a nuestro hogar.

Han transcurrido ocho años desde que fueron arrancados del seno del hogar 75 cubanos por pensar diferente al gobierno cubano y tener el valor de expresarlo públicamente. Cuántos días y noches de agonía y sufrimiento para sus padres, esposas hijos y nietos; cuánto dolor hemos acumulado. Lo más importante, sin embargo, es que no pudieron arrancarnos el amor. El amor fue suficiente para darnos fuerzas y emprender la lucha, tenaz y constante, por su liberación.

En ocasiones afirman que Las Damas de Blanco somos mujeres valientes. Nosotros decimos que no lo somos. Pero el dolor y el amor que experimentamos son tan grandes que nos hizo cruzar, tal vez sin darnos cuenta, la frontera entre el temor y el valor.

Cuando se ama se cree en lo que se hace. Los 544 domingos en la Quinta Avenida de Miramar, en su paseo central, fueron testigo de nuestros pasos y voces reclamando la libertad de los presos políticos, con un gladiolo en la mano, símbolo del amor y la familia. La perseverancia ha dado frutos positivos y este año no habrá Primavera Negra porque las celdas se han abierto para que salgan a volar las ideas que nunca pudieron destruir. Cuando se lucha por un ideal, por verdaderas convicciones, no hay tiempo, ni barrotes que puedan aniquilarlo.

El tiempo y las adversidades nos han hecho cambiar; las humillaciones, represiones y golpes nos han obligado a vestir una coraza de hierro para resistir y enfrentar a los que nos oprimen y hacen sufrir. Dios nos provee de fuerza y hace que nuestros corazones promuevan más amor. Solo así podremos cerrar las heridas y continuar nuestra lucha por la libertad de todos los presos políticos. Procuramos un mundo mejor para que otras familias no tengan que sufrir experiencias tan amargas. Deseamos que sus primaveras sean hermosas, llenas del aroma y colorido de las flores.

Este artículo es parte de una serie de historias escritas en primera persona por periodistas cubanos que fueron arrestados en una redada masiva contra disidentes conocida como la Primavera Negra de 2003.

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