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PERÚ
La prensa peruana continúa recuperándose del gobierno
autoritario y corrupto de Alberto K. Fujimori, presidente de Perú
entre 1990 y el 2000, cuando un escándalo lo obligó
a renunciar y huir del país. Durante los últimos años
de su régimen, Fujimori logró controlar gran parte
de la agenda informativa con la complicidad de la mayoría
de los medios audiovisuales. El presidente Alejandro Toledo, cuya
victoria en las elecciones del 2001 consolidó la democracia
y el estado de derecho en Perú, en general respeta la labor
de los medios.
El gobierno y el Poder Judicial siguen investigando a los ejecutivos
y dueños de canales televisivos que habían puesto
sus medios al servicio de Fujimori y su asesor de inteligencia,
Vladimiro Montesinos. Mediante el empleo de varias tácticas
—sobornos millonarios, extorsión, incentivos fiscales
y la manipulación de la publicidad gubernamental— Fujimori
y Montesinos, ayudados por dóciles jueces, dictaron la cobertura
mediática para asegurarle a Fujimori un tercer mandato presidencial,
por muchos considerado inconstitucional, en abril del 2000. A fines
del 2002, los procesos de varios dueños de canales de televisión
que habían sido acusados en el 2001 de malversación,
tráfico de influencias y asociación delictiva, fueron
acumulados en un solo expediente y asignados a un juez anticorrupción.
Durante el 2002, estos desacreditados propietarios de medios vinculados
con Fujimori y Montesinos intentaron usar sus medios para denunciar
una supuesta campaña del gobierno para silenciar a los periodistas
críticos de Toledo.
La investigación judicial de varios dueños de tabloides
acusados de malversación avanzó con lentitud en el
2002. Estos empresarios habían colaborado con el régimen
de Fujimori para dañar la reputación de políticos
opositores y periodistas independientes, en particular los que trabajaban
para los diarios El Comercio, La República y Liberación.
Los tabloides pro Fujimori, conocidos como prensa chicha, se regodeaban
publicando afirmaciones falsas de todo aquél que se opusiera
a Fujimori. En el 2001, un fiscal determinó que existían
suficientes elementos de prueba como para demostrar que el gobierno
de Fujimori había financiado a los tabloides. Algunos de
los dueños de tabloides permanecieron en arresto domiciliario
a lo largo del 2002 mientras eran investigados.
Aunque el clima de libertad de prensa ha mejorado significativamente
en Perú, el gobierno de Toledo fue censurado en el 2002 por
mostrarse intolerante ante las críticas y por exigir una
cobertura de prensa más favorable. Del mismo modo, los seguidores
de Perú Posible, partido de Toledo, estuvieron implicados
en varios ataques verbales y físicos contra periodistas.
En junio, el Congreso sancionó la Ley de Transparencia y
Acceso a la Información Pública, que debe entrar en
vigor el 3 de enero del 2003. Aunque la asociación de dueños
de medios Consejo de la Prensa Peruana y la Defensoría del
Pueblo de Perú consideraron que la ley era un paso de avance,
insistieron en que las excepciones según las cuales puede
negarse el acceso a la información pública —en
particular las relativas a la seguridad nacional— son demasiado
amplias y vagas y le otorgan al Ejecutivo excesiva discrecionalidad
para determinar qué información puede permanecer secreta
por razones de seguridad nacional. En septiembre, representantes
de la Defensoría del Pueblo presentaron un recurso por inconstitucionalidad
de la ley ante la Corte Constitucional de Perú, que a fines
de año aún no se había pronunciado acerca del
asunto.
El periodista Javier Tuanama Valera, quien fue condenado durante
el régimen de Fujimori por el delito de colaborar con el
terrorismo, recibió un perdón presidencial y fue liberado
en noviembre. Después de revisar el caso de Tuanama, una
comisión de indultos gubernamental decidió que no
existían suficientes pruebas para condenarlo. Juan de Mata
Jara Berrospi, quien cumple una sentencia de 20 años de cárcel,
es el único periodista que continúa encarcelado por
acusaciones de haber colaborado con terroristas.
También en noviembre, las autoridades peruanas capturaron
a un presunto miembro del movimiento guerrillero maoísta
Sendero Luminoso que aparentemente había participado en el
secuestro y posterior asesinato en 1989 de Todd Carper Smith, periodista
del diario estadounidense Tampa Tribune. Según versiones
de la prensa peruana, un grupo de narcotraficantes confundieron
a Smith con un agente de la DEA, organismo antinarcóticos
estadounidense, y le ordenaron a Sendero Luminoso que lo secuestrara
y ejecutara. Smith se encontraba en Perú de vacaciones y
planeaba hacer un reportaje sobre el grupo guerrillero.
En noviembre, el presunto líder del escuadrón de
la muerte paramilitar Grupo Colina, el mayor retirado del ejército
Santiago Martín Rivas, fue capturado e interrogado en relación
con el secuestro y asesinato en 1992 del periodista PedroYauri Bustamante,
director del programa de noticias «Punto Final» de Radio
Universal. El Grupo Colina, al que se ha vinculado con varias masacres
y decenas de violaciones de los derechos humanos durante el régimen
de Fujimori, es el presunto responsable del asesinato de Yauri.
El programa del periodista a menudo denunciaba abusos cometidos
por los militares.
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