GUATEMALA
Las relaciones entre el gobierno y la mayoría de los medios
de prensa permanecieron hostiles en el 2002. Grupos defensores de
los derechos humanos continuaron sus críticas al gobierno
del mandatario Alfonso Portillo Cabrera por ignorar y posponer obligaciones
a las cuales el Estado guatemalteco se había comprometido
con la firma de los acuerdos de paz que pusieron fin en 1996 a una
guerra civil de 36 años.
El enfrentamiento entre el gobernante Frente Republicano Guatemalteco
(FRG) de Portillo y los principales diarios del país —Prensa
Libre, Siglo Veintiuno y El Periódico— se intensificó
en el 2002. Mientras que el mandatario guatemalteco se quejó
abiertamente de que los medios impresos se habían unido a
una campaña de la oposición para derrocarlo, la prensa
acusó a Portillo de intentar desacreditar a los periodistas
y atacó al gobierno por su corrupción e ineficiencia.
Los periodistas guatemaltecos aún son intimidados y hostigados
por su labor informativa. La situación es incluso más
difícil para los periodistas del interior, quienes se ven
presionados con frecuencia por los gobernadores y alcaldes locales.
Las autoridades no han investigado varios ataques a periodistas
o no han dado seguimiento a sus propias investigaciones preliminares
sobre los hechos. Además, los medios locales son propiedad
de unos pocos grupos empresariales con gran poder económico,
mientras varios sectores de la población —en particular
campesinos e indígenas— son excluidos de la agenda
informativa.
En enero, la Corte Constitucional de Guatemala suspendió
temporalmente una ley que exige que todos los graduados universitarios,
inclusive los graduados en periodismo, se inscriban en asociaciones
profesionales llamadas colegios. Muchos periodistas y organizaciones
defensoras de la libertad de prensa se opusieron a la ley, que fue
sancionada en diciembre del 2001.
El magnate de los medios Ángel González, ciudadano
mexicano y cuñado del ex ministro guatemalteco de Infraestructura,
Vivienda y Comunicaciones Luis Rabbé, utilizó su imperio
mediático para desacreditar a diarios que critican al gobierno.
Mediante empresas pantalla, González es dueño de los
cuatro canales de televisión privados, lo que viola cláusulas
constitucionales contra los monopolios y la participación
extranjera en la propiedad de los medios. González ha suspendido
dos programas de noticias independientes y ejerce una enorme influencia
en la política guatemalteca.
Un proyecto de ley sobre medios comunitarios presentado ante el
Congreso unicameral del país en febrero, continuaba estancado
a fines de año. En junio, organizaciones de radio comunitarias,
que habían ayudado a redactar el proyecto de ley, denunciaron
los intentos del FRG de ampliar los beneficios de la ley a las radioemisoras
evangélicas. De acuerdo con los grupos comunitarios, esta
acción le permitiría al FRG, que posee estrechos vínculos
con las radioemisoras evangélicas, utilizarlas para divulgar
propaganda partidaria.
Conforme al Acuerdo sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas
—uno de los varios acuerdos de paz que el gobierno y ex guerrilleros
firmaron con el auspicio de la ONU—, Guatemala tiene la obligación
de reformar las leyes vigentes sobre concesiones radioeléctricas
con el objetivo de otorgar frecuencias a la población indígena
del país. No obstante, durante el 2002 el organismo nacional
de telecomunicaciones anunció que subastaría al mejor
postor el limitado número de frecuencias radiales disponibles.
En octubre, el gobierno presentó un proyecto de ley en el
Congreso que fija pautas para obtener acceso a la información
del Estado. La organización de comunicadores Asociación
de Periodistas de Guatemala criticó la falta de debate y
transparencia que rodeó a la medida. A fines de año,
el Congreso aún discutía el proyecto.
Por otra parte, hubo pocos avances en el caso del periodista radial
Jorge Mynor Alegría Armendáriz, quien fue asesinado
en septiembre del 2001 a la entrada de su domicilio en el puerto
caribeño de Puerto Barrios. Alegría conducía
un programa de llamadas vespertino que con frecuencia trataba la
falta de ética y la corrupción oficial. El sujeto
que supuestamente fue contratado para asesinar a Alegría
sigue en prisión a la espera de juicio.
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