El allanamiento culminó hacia las tres y
media de la mañana del 19 de marzo. Los agentes de la policía
se llevaron todas las copias del segundo número de la revista
De Cuba, el estabilizador de voltaje, una computadora, un fax, un
contestador de llamadas, una impresora, una cámara de video
y una cámara fotográfica. «En depósito
en el domicilio» y «a disposición del tribunal
competente», quedaron una pizarra acrílica y 4 mesas
plegables que se utilizaban para impartir clases a los periodistas.
González Alfonso, al igual que otros periodistas
independientes, fue llevado a la sede capitalina del Departamento
de Seguridad del Estado (DSE), donde permaneció hasta el
24 de abril, fecha en que fue trasladado a la prisión Kilo
8, en la provincia de Camagüey.
La residencia de González Alfonso albergaba
la sede de la Sociedad de Periodistas Manuel Márquez Sterling,
una asociación fundada en mayo del 2001 con el objetivo de
«promover la libertad de expresión e información;
continuar la formación profesional de los periodistas alternativos
cubanos; defender la ética de la comunicación social;
apoyar moral y financieramente a sus miembros y familiares; y fortalecer
los vínculos con los colegas cubanos —independientemente
en el país donde residan— y con los comunicadores extranjeros».
Aunque la organización presentó toda la documentación
requerida para inscribirse como asociación de conformidad
con las leyes cubanas, el gobierno nunca respondió a la solicitud
de la organización.
Desde el nacimiento de la Márquez Sterling,
como era conocida por sus miembros, las autoridades cubanas dejaron
bien en claro que no tolerarían desafíos al monopolio
estatal sobre la información. En octubre del 2001, oficiales
del DSE se personaron en la sede de la Márquez Sterling y
advirtieron a González Alfonso, su presidente, que no iban
a permitir la inauguración del curso 2001-2002, que comprendía
clases de periodismo, español e inglés. Desde entonces,
los miembros de la Márquez Sterling se las habían
arreglado para impartir las clases, cambiando de horario y de local
para burlar la vigilancia de la policía.
En marzo del 2002, la asociación se vio obligada
a suspender las clases de periodismo —impartidas por el prestigioso
periodista independiente Raúl Rivero y basadas en un curso
de la Universidad Internacional de la Florida (FIU)— de forma
temporal después de que la policía les impidiera a
los miembros el acceso a la sede de la asociación.
A finales de diciembre del 2002, la asociación
estrenó su revista bimensual, De Cuba, que fue elaborada
de modo casi artesanal y contenía artículos de periodistas
independientes. En el registro realizado en la sede de la Márquez
Sterling en marzo del 2003, la policía confiscó decenas
de ejemplares del segundo y último número de la revista,
publicado en febrero del 2003.